miércoles, 30 de enero de 2008

EL SETTER IRLANDÉS


Bello por su constitución y su manto de un color rojo próximo al caoba, aúna unas excelentísimas prestaciones en la caza que hacen de él un grandísimo compañero para los amantes de la caza con perros de muestra.

David Rubio Alza y José Antonio Pérez Garrido

Fogoso y nervioso, por su fuerte temperamento este irlandés precisa un adiestramiento sutil y constante

El setter irlandés —también conocido como Setter Rojo, Setter Rojo Irlandés y Gran Rojo— es, como su propio nombre indica, natural de Irlanda. Se trata de un perro de una ascendencia muy antigua, creyéndose que en él han intervenido el Irish Walter Spaniel, los Setters Inglés y Gordon, el Springer Spaniel, el Pointer y el Bloodhound, del que al parecer ha heredado su espléndido olfato.


En la actualidad, resulta muy complicado encontrar líneas de caza de esta raza, puesto que la mayoría de los ejemplares proviene de líneas de belleza.

En un principio, este perro tenía mucho en común con el Setter Inglés, sobretodo en su pelaje, blanco con manchas rojas. Durante la época victoriana, los ingleses, tan amantes de las perfecciones e innovaciones, tomaron por su cuenta esta irlandesa —un setter blanco y rojo— y, sin importarles demasiado sus dotes cazadoras, intervinieron en su pelaje extendiendo las manchas rojas hasta constituir su color único, dejando el blanco a límites muy pequeños, pasando a ser residual y sólo presente en muy pocos ejemplares. Por último, el blanco fue eliminado por completo y el pelaje pasó a adquirir su actual magnificencia, un rojo brillante uniforme que le ha proporcionado a este perro la fama «del más bello de todos los perros de caza».

Paralelamente, se inició una selección hacia sus dotes cazadoras, buscando un perro duro, saludable e inteligente con un gran vigor y capacidad de sacrificio. Sin embargo, su espectacular manto también lo encumbró como perro de compañía durante el siglo XX, y muchas líneas sólo se criaron buscando las mejores características de pelaje en color, densidad y suavidad. Por esta razón hoy en día es difícil encontrar líneas de caza: la mayoría de los ejemplares provienen de líneas de belleza, por lo que el cazador actual tiene difícil encontrar un irlandés apto para la caza.

Sus cualidades venatorias

Es triste que esta raza, que podría considerarse como una joya de la cinofilia tanto por su potencial como por sus capacidades y belleza, se encuentre, precisamente por esta última cualidad, degenerada y escasa en cuanto a su utilidad cinegética actual.


Buen cobrador en tierra y en agua, quizá sea uno de los setters más temperamentales, lo que se convierte en una ventaja: no hay cazadero que se le resista, por muy cerrada y espesa que sea la vegetación.

Sus ojos llenos de bondad y el movimiento de su cuerpo grácil y rápido, junto a su magnífica estampa, han hecho el Setter Irlandés se considere dentro de la categoría de perros de lujo. Por ello ha ido perdiendo sus excelentes cualidades venatorias, pero todavía es posible encontrar irlandeses aptos para la caza, destacando por un cráneo que posee la máxima capacidad que exige la raza y unas características de temperamento que le hacen ser obediente, afectuoso, flexible y jovial, siendo muy raros los ejemplares tímidos y hostiles.

Su agudo y eficaz olfato lo convierten en un perro ideal para la caza de pluma. Se trata de un sagaz rastreador —tanto en la llanura como en el bosque y la montaña— con una muestra firme y rígida y de un buen cobrador tanto en tierra como en agua. Quizá sea demasiado impetuoso, siendo considerado el más fogoso y temperamental de los setters. Esto supone también una ventaja, ya que no habrá cazadero que se le resista, por muy cerrada y espesa que sea la vegetación. Goza además de una gran resistencia física y rapidez, gracias a su conformación corporal equilibrada, proporcionada y atlética, con un buen desarrollo muscular y una sólida osamenta.

En conjunto, si optamos por adquirir un Setter Irlandés para nuestras correrías tenemos que tener presente que estamos ante un perro que va a recorrer mucho terreno —algo que a muchos cazadores atemoriza—, de muestra firme y segura, resolutivo en la guía y buen cobrador. Pero tendremos que realizar con él una correcta obediencia básica para que el resultado final en la caza sea el esperado.

Adiestramiento


Por la selección que ha sufrido hasta conseguir su manto rojo, las principales enfermedades que puede presentar este perro son de tipo hereditario.

Nos encontramos ante un perro que demuestra un grado alto de inteligencia según la clasificación de las razas por su nivel de inteligencia y obediencia de Stanley Coren. Tiene fama de testarudo, pero este comportamiento sólo se debe a su forma de responder ante los errores cometidos por su adiestrador, por lo que debemos poner especial cuidado en las formas y maneras que tomemos durante el adiestramiento. Además, al tratarse de un perro de fuerte temperamento, fogoso y nervioso, unido a todo lo anterior, hace que el Setter Irlandés requiera un adiestramiento sutil y constante, ya que tiende a ser algo independiente.

Así pues, necesitaremos llevar a cabo un adiestramiento fuerte en cuanto a obediencia se refiere hasta crear un vínculo entre nosotros y el perro que no desencadene en situaciones incómodas de testarudez o independencia en la caza.

Principales patologías

Por su agudo y eficaz olfato es un perro ideal para la caza de pluma: sagaz rastreador, muestra firme...

Es un perro muy bien conformado, con lo cual, a priori, no nos dará muchos problemas veterinarios. Sí que es necesario tener presente que un cuidado adecuado de su pelaje es fundamental: habrá que cepillarlo después de cada jornada de caza.

Por la fuerte selección genética sufrida hasta obtener su manto rojo, las principales enfermedades que puede llegar a presentar son de tipo hereditario, si bien su presentación tiene una baja incidencia en la raza. Podemos destacar:

-Deficiencia canina en la adhesión leucocitaria (CLAD). Se trata de una enfermedad autosómica recesiva y por tanto capaz de transmitirse desde padres portadores a su descendencia. Su principal característica es que los cachorros afectados sufren de infecciones recurrentes, especialmente de los tejidos blandos —enteritis, neumonitis, periodontitis...—, los cuales bien fallan en la respuesta a la infección o recaen luego de un tratamiento convencional, muriendo normalmente antes de alcanzar la edad adulta. Se debe a una deficiencia en la capacidad de adhesión de los leucocitos, de modo que los cachorros afectados no pueden combatir enfermedades bacterianas comunes. Es la única raza de perros en que se ha descrito.

-Retinitis pigmentosa. Se trata de perros que nacen ciegos por un defecto en uno o varios de los genes que codifican la producción del pigmento necesario para percibir la luz. Se trata de una enfermedad incurable, de modo que el cachorro permanecerá ciego toda su vida. Sin embargo, la búsqueda de solución para la misma enfermedad en humanos ha llevado a experimentar una técnica genética en perros con buenos resultados, si bien, a día de hoy, es casi impensable trasladarla a nuestros perros de caza.